El arte de pensar

Algunas de las características de la sociedad actual son la hiperactividad, el consumismo material y emocional y el exceso e intoxicación de información. Cada vez necesitamos consumir más productos, realizar más actividades y pasar más tiempo en las redes sociales buscando más likes, con el objeto de llenar nuestra vida diaria de experiencias emocionantes, sensaciones placenteras y actividades sin fin.

Por otra parte, cada vez más se nos habla de que tenemos que ser felices, que podemos conseguir todo aquello que deseamos y que todo depende de uno mismo. A diario se nos muestran en los distintos medios de comunicación ejemplos de personas que triunfan socialmente en distintas áreas: influencers, deportistas, modelos, etc., sin tener en cuenta las circunstancias personales y el contexto social en el que han conseguido sus éxitos.

La dictadura de la imágen y de la inmediatez ha roto el equilibrio del principal mecanismo en el que se sustenta la formación del individuo: la coherencia entre el pensamiento, la emocionalidad y el comportamiento conscientes.

Buscando profundizar en este equilibrio, el pasado fin de semana quede gratamente atrapada en la lectura del libro del filósofo José Carlos Ruiz “El arte de pensar”.

El libro es un ensayo sobre cómo desarrollar nuestro pensamiento crítico a través de las reflexiones de los grandes filósofos de la historia. Para el autor analizar nuestras ideas, sobre todo nuestras creencias, deseos y  sueños desde un pensamiento crítico es el elemento más importante para llevar una vida feliz.

Igual que cuidamos nuestro cuerpo para tener una buena salud, tenemos que cuidar nuestro pensamiento crítico para construir nuestra identidad, nuestro ser, aprendiendo a pensar de la forma adecuada para ser felices.

El autor recorre los grandes temas que conforman un pensamiento crítico. El desarrollo de la curiosidad, la duda, la valentía, tomar buenas decisiones, la admiración son habilidades que tenemos que desarrollar frente a la culpa, la envidia, lo aparente o el victimismo entre otros. Consiste en aprender a utilizar unas herramientas que como personas tenemos de serie a través del el desarrollo de hábitos que favorezcan la reflexión y la toma de conciencia.

Estas son algunas pinceladas de las cosas que podemos hacer:

  • Aprender a dar el espacio debido a lo material: el móvil, el coche, los viajes… y tomar conciencia de que tener, gastar y consumir no son lo que conforman nuestras señas de identidad.
  • Poner la atención en aquellas cosas que dependan de nosotros y que son nuestra responsabilidad frente a las comparaciones rápidas, las opiniones de los demás o lo que otros pueden conseguir. Llevar el control de nuestra vida siendo conocedores de nuestras circunstancias y nuestro contexto: el momento, el tiempo, el entorno…
  • Aprender a vivir nuestra emocionalidad sabiendo que no todo gira en torno a la felicidad y la satisfacción, sino que también tenemos que gestionar nuestros miedos y nuestro sufrimiento entre otros.

Construir nuestra felicidad, nuestro ser, es un camino que podemos emprender en cualquier momento de nuestra vida buscando la coherencia entre lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos. Tener un pensamiento crítico bien armado y actuar en consecuencia con el mismo, conociendo y gestionando nuestro estado emocional nos ayudará a caminar hacia una felicidad consciente y real.

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