Es jueves y está lloviendo, hace frío, tenemos un Puente de San José sin «Fallas» en Valencia, restricciones de movilidad, no es posible salir a pasear sin mojarte, no hay terrazas para tomar un café…

Además de estas circunstancias generales para todos, algunos de vosotros puede que en estos momentos tengáis el coche estropeado, estéis buscando empleo, hayáis recibido una multa de tráfico, estéis pasando una dificultad personal…y

¿Qué hacemos al respecto?

¿Tenemos el hábito de reaccionar ante las cosas que nos suceden o somos proactivos ante las mismas?

La decisión es nuestra.

Cada día tenemos decenas de oportunidades de elegir ser proactivos o reactivos.

Si reaccionamos tomamos nuestras decisiones en base a impulsos. Al reaccionar somos como una botella de refresco; si la vida nos sacude un poco, la presión se acumula y de pronto explotamos.

En cambio, si somos proactivos tomamos nuestras decisiones en base a nuestros valores. Pensamos antes de actuar. Reconocemos que no podemos controlar todo lo que nos sucede, pero sí podemos controlar lo que podemos hacer al respecto.

Ser proactivo es como el agua dentro de una botella que la sacudes todo lo que quieras, le quitas la tapa y no pasa nada. No hay burbujas, no hay presión, hay calma y control.

No podemos controlar todo lo que nos sucede, pero hay una cosa que sí podemos controlar: cómo reaccionamos ante lo que nos sucede.

Uno de los elementos que nos permiten diferenciar estamos siendo reactivos o proactivos es nuestro lenguaje.

Un lenguaje reactivo incluiría frases como: “Es que yo soy así”, “No hay nada que hacer”, “tengo que hacerlo”, “Me arruinaste el día”, “te voy a matar”

Un lenguaje proactivo, en cambio incluiría frases como: “Lo haré”, “Elijo hacerlo”, “Tiene que haber alguna forma”, “No voy a dejar que su mal humor me contagie”.

¿Cómo desarrollar nuestros músculos proactivos?

Ser proactivo significa dos cosas:

  1. Tomar la responsabilidad de tu vida
  2. Asumir una actitud “puedo hacer

Tomar iniciativas para que las cosas sucedan, pensar en soluciones y opciones y actuar sería asumir nuestra responsabilidad y tener una actitud de “es posible”.

Un método para desarrollar nuestra proactividad cuando nos sintamos con el impulso de reaccionar es “Apretar nuestro botón de pausa” y “Abrir nuestra caja de herramientas y utilizarlas”.

“Apretar nuestro botón de pausa” consiste en parar unos segundos, respirar, tomar distancia para observar aquello que nos ha sucedido y bajar la intensidad de nuestras emociones.

“Abrir nuestra caja de herramientas y utilizarlas” consiste en cuatro pasos:

  1. Puedo apartarme de mi mismo y observar mis pensamientos y acciones
  2. Puedo escuchar mi voz interna para distinguir lo que está bien de lo que está mal.
  3. Imaginación. Puedo contemplar nuevas posibilidades
  4. Voluntad independiente. Tengo el poder de elegir.

El poema autobiográfico de la cantante Portia Nelson “Hay un hoyo en mi acera” nos muestra cómo pasar de reaccionar a tomar acción consciente.

 

I

Camino por la calle.

Hay un profundo hoyo en la acera.

Caigo.

Estoy perdida… Indefensa.

No es mi culpa. Salir me lleva una eternidad.

II

Paso por la misma calle.

Hay un profundo hoyo en la acera.

Finjo que no lo veo.

Vuelvo a caer.

No puedo creer que estoy en el mismo ugar.

Pero no es mi culpa.

Me lleva mucho tiempo salir.

III

Paso por la misma calle.

Hay un profundo hoyo en la acera.

Puedo verlo.

Sigo cayendo en él. Es un hábito.

Pero tengo los ojos abiertos.

Sé dónde estoy.

Es mi culpa. Salgo inmediatamente.

IV

Paso por la misma calle.

Hay un profundo hoyo en la acera.

Doy un rodeo.

V

Camino por la otra calle

 

Feliz día

 

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